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No hace falta ser demasiado, experto para detectar el estilo de una persona. Se puede advertir en su modo de vestir, en el caso de las mujeres en las alhajas o accesorios, en la conversación y en sus gustos por las artes. Más aún, si se tiene acceso a los papeles que nuestro personaje, garabatea mientras habla por teléfono, esos trazos darán idea cabal de su estilo; de acuerdo a ellos lo calificaremos como alguien con tendencias clásicas o barrocas, más inclinado a la austeridad de las formas rectas y a una geometría rigurosa, o cautivado por las curvas voluptuosas, las líneas irregulares y sorpresivas.
Recuerda, por ejemplo, y no es una infidencia, que el arquitecto italiano Franco Purini sólo dibujaba, mientras hablábamos, cuadrados, de diversos tamaños y en diferentes posiciones; los cuadrados eran absolutos protagonistas de sus intrincados diseños espontáneos.
Error Básico
Son muchos los casos en los que el propio sujeto abjura de su estilo en mérito a adoptar una pose o un "status". Es entonces, que se dirige al arquitecto para pedirle una casa "estilo normando" o un interior "estilo Luis XVI", en muchas ocasiones, se puede pedir una cocina moderna, una recepción inglesa y el dormitorio francés.
Esta esquizofrenia, formal parte de un error básico, el de no reconocer la época en que se vive, suponiendo que la historia se vive irremediablemente hacia atrás y que sólo goza de prestigio auténtico lo que se registra en el pasado
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